La gijonesa, forjada en el Grupo Astur, fue decisiva en la remontada ante Montenegro con seis goles y dos tantos claves en el tramo final
El balonmano asturiano tiene una nueva campeona del mundo. Y su nombre es Lucía Calleja. La joven central gijonesa, que acaba de cumplir 17 años, se proclamó campeona del mundo juvenil con la Selección Española después de firmar una actuación estelar en la gran final ante Montenegro. Sus seis goles, su capacidad para asistir y, sobre todo, su personalidad en los minutos decisivos fueron determinantes para que las Guerreras lograran remontar y conquistar su segundo título mundial consecutivo.
España se impuso por 26-23 (11-12 al descanso) al combativo conjunto montenegrino en la Pitesti Arena de Pitești (Rumanía), en una final que las españolas tuvieron prácticamente siempre cuesta arriba. Pero cuando el partido entró en su fase decisiva apareció Lucía Calleja, la jugadora asturiana que ya se había convertido en una de las grandes protagonistas del campeonato.
Con 20-23 en el marcador y apenas seis minutos por jugar, la gijonesa regresó a la pista para cambiar el rumbo de la final. Su impacto fue inmediato: anotó el 22-22 y, poco después, el 23-22 que puso por delante a España por primera vez en el tramo definitivo. Y todavía tuvo tiempo para poner el broche a su actuación desde los siete metros, transformando el lanzamiento que significaba el 26-22 y dejaba prácticamente sentenciado el título. Seis goles y una actuación decisiva cuando más pesaba la camiseta.
La central, formada en el Grupo Astur, pasó posteriormente por el Confía Base Oviedo y el Leganés antes de incorporarse al Elche, equipo de la Liga Iberdrola con el que ya ha debutado también en competición europea. Su evolución ha sido meteórica, pero en Pitești dio un paso más al convertirse en una de las grandes referencias de una generación llamada a escribir páginas importantes en el balonmano español.
Y es que Lucía no solo aporta goles. Su visión de juego, la precisión de sus pases y su capacidad para encontrar soluciones en situaciones comprometidas la convierten en una jugadora diferente. Ante Montenegro volvió a demostrarlo cuando España más lo necesitaba.
El desenlace de la final tuvo, además, cierto aire de déjà vu. España ya se había enfrentado a Montenegro en la primera fase y también entonces tuvo que remontar en los últimos minutos para imponerse por 35-33. En la final se repitió prácticamente el guion: las montenegrinas dominaron durante buena parte del encuentro, pero las Guerreras volvieron a demostrar una enorme capacidad competitiva en el momento decisivo.
Un campeonato perfecto
El conjunto dirigido por Cristina Cabeza, exentrenadora del Balonmano La Calzada y con experiencia en competición europea, completó un campeonato impecable, con pleno de victorias.
España comenzó derrotando con autoridad a Guinea (27-12), para imponerse posteriormente a Países Bajos (30-26), Alemania (27-24), Uzbekistán (46-22) y Montenegro (35-33) en la primera fase. En los cruces, las españolas superaron a Suiza en cuartos de final (27-25) y a Egipto en semifinales (27-26), antes de poner la guinda con el triunfo sobre Montenegro en la gran final.
Una trayectoria perfecta para una generación que vuelve a situar al balonmano femenino español en la primera línea internacional.
La primera asturiana campeona del mundo
El éxito de Lucía Calleja tiene, además, una dimensión histórica para el deporte asturiano. Es la primera jugadora asturiana que conquista una medalla de oro en un Campeonato del Mundo.
Hasta ahora, la gran referencia asturiana en este ámbito era la gijonesa Jessica Alonso, medallista olímpica y plata mundial con la Selección Española absoluta en 2008, en Macedonia. Lucía, con apenas 17 años, ya ha escrito su propio capítulo en la historia del balonmano regional.
Y no ha sido una presencia testimonial en este Mundial. La joven central fue reconocida como MVP en dos encuentros, frente a Países Bajos y Egipto, confirmando el enorme peso que ha adquirido dentro de la selección durante el campeonato.
Su actuación en la final supone, además, la culminación de un torneo extraordinario y la confirmación de una realidad que en Asturias ya se conocía: Lucía Calleja es una de las grandes joyas que ha dado en los últimos años la cantera del balonmano asturiano.
La Federación de Balonmano del Principado de Asturias, que recientemente la propuso para el reconocimiento como deportista promesa, vio refrendada su apuesta cuando Lucía recibió el galardón en la Gala del Deporte.
Ahora llega el momento de disfrutar de un oro que ya forma parte de la historia del balonmano asturiano. Y de seguir de cerca la carrera de una jugadora que, con solo 17 años, ya ha demostrado que está preparada para asumir grandes retos y que puede convertirse en una de las referencias del balonmano español del futuro.


