Una vez terminado el CESA 2026 es necesario hacer una reflexión sobre lo que se ha hecho así como el desarrollo de la competición. En primer lugar, tenemos que asumir que los resultados objetivamente han sido malos, sin paliativos; es malo deportivamente perder, es malo deportivamente bajar de categoría, es malo deportivamente no subir y hemos llegado al nivel más bajo de clasificación de las selecciones, teniendo, cara al CESA 2027, las seis selecciones en la Copa de España, es decir entre la 9 y la 19.
Dicho esto, hay que examinar el desarrollo de la competición y todos los factores que intervienen en la misma. En un año de mandato hemos tenido que afrontar dos CESAS. Esta competición, que la RFEBM denomina Campeonato de España de Balonmano Formativo, más que un fin clasificatorio, es un termómetro de cuál es la temperatura, el nivel del balonmano de base en cada autonomía. En el primer CESA que afrontamos teníamos 5 equipos en la Copa y uno en el Campeonato y lo terminamos con 3 selecciones en el Campeonato, pero ya veíamos que las generaciones van cumpliendo y pasando a categoría absoluta y las generaciones que van llegando tienen unas carencias, que nos hacen estar un peldaño o dos por debajo de muchas autonomías. Esto es en lo que tenemos que incidir.
Como primera conclusión hemos visto que es mucho más fácil subir de categoría con un poco de suerte en los cruces, cosa que nunca hemos tenido, que mantenerse. De los nueve equipos a los que nos enfrentamos en la primera fase en el campeonato: infantiles masculino y femenino y cadetes masculinos, ocho fueron semifinalistas de España y dos finalmente campeones: Canarias infantil femenino y Cataluña infantil masculino. Esto, lejos de ser una disculpa, es una evidencia, estamos hoy en día muy por debajo de la media docena de autonomías que encabezan esta competición, lo sucedido en el CESA indica que nuestro nivel es medio bajo y sobre esto debemos trabajar.
Dijimos que Asturias no volvería a ir con 14 jugadores al CESA mientras el resto de las autonomías iba con 16, lo que considerábamos hacer el ridículo y lo hemos cumplido. Hemos invertido el mayor presupuesto preparando el CESA de la historia y aplicando los recursos a lo importante: la preparación de los chicos y chicas y un material y equipaciones modernas , bonitas y representativas de la identidad de nuestra región. El trabajo de los dos técnicos por selección ha sido exhaustivo, demostrando una entrega y motivación ejemplar. Hemos preparado una expedición con fisioterapeuta, jefe de expedición, delegados con experiencia en alta competición para acompañar a los chicos y chicas, por primera vez dos personas de comunicación informando al segundo del campeonato, no solo a los que se quedaron en casa, sino para que las familias que allí se desplazaron supiesen los horarios y los pabellones (información de servicio para las familias y aficionados que antes era inexistente), una labor de prensa enviando los resultados y fotos a los medios de comunicación (siendo ellos los que elaboraban las noticias y titulares, no esta Federación) que hizo tener todos los días al balonmano en los medios, cosa que tantas veces se reclama y sobre lo que también sería bueno tener memoria.
Nuestro director deportivo, Jorge Martínez, también allí presente, dedicó horas a hablar, orientar y atender con su doble función de técnico y psicólogo deportivo a los grupos y casos individuales. Y quiero destacar especialmente a la médico la Dra. Aida Maestro; Asturias hace muchos años que no se desplazaba con un médico especialista en deporte y esto no solo facilitó, ante una lesión seria que tuvimos que lamentar, que fuese diagnosticado y atendido en el propio hotel evitando deambulares por urgencias y angustias a la familia, sino que vigilamos la alimentación de los chicos y chicas y llevamos a cabo un entrenamiento invisible que evitó que hubiese ni un solo caso de enfermedad en la expedición.
Todo este esfuerzo todavía hace más doloroso el no haber conseguido llegar al nivel deportivo necesario para tener mejores resultados, pero nos hace estar muy satisfechos de cual fue nuestro trabajo y seguros de cuál es el camino seguir. Hemos conseguido que los jugadores y jugadoras de Asturias no se hayan rendido, no hayan bajado los brazos y en muchos casos hayan dado su mejor nivel competitivo.
La conclusión de esto es que la Junta Directiva, conmigo como cabeza visible, es la responsable de esta mala actuación y debemos concentrarnos en resarcirla. Esto no puede hacerse solo incidiendo en lo que allí pasa en una semana, sino en lo que desde la Federación podemos hacer con la colaboración de todos los clubes: trabajar para elevar el nivel de nuestro balonmano, mejorando la calidad de nuestras generaciones, con labores de tecnificación que pulan los defectos más manifiestos de nuestro balonmano base y mejorando la labor de captación y formación en la iniciación, que es la clave de nuestro deporte.
En resumen: en lo referente al CESA, a nuestra llegada se detectaron carencias organizativas y deportivas. Las primeras que permiten resultados más inmediatos están corregidas. Toca concentrarse en el plano deportivo, cuyos resultados nos requerirán mucho más trabajo, esfuerzo y tiempo. No cejaremos en el empeño.


